Año de la Oración: Fieles peregrinaron a los pies de “La Negrita” en La Fortuna

La Vicaría San Juan Bosco se reunió en el Santuario Diocesano Los Ángeles de La Fortuna con el fin de seguir la preparación hacia el Año Jubilar 2025.

Continuando el recorrido espiritual en el contexto del Año de la Oración, la Vicaría Foránea San Juan Bosco se reunió a los pies de Nuestra Señora de los Ángeles, camino al Jubileo de la Esperanza del año 2025, convocado por el Papa Francisco.

La Diócesis de Ciudad Quesada se ha venido preparando mediante este tipo de encuentros que reúne a los fieles y sacerdotes para formarse, adorar a Cristo y celebrar la Eucaristía.

Este sábado 14 de setiembre correspondió reunirse en el Santuario Diocesano Nuestra Señora de los Ángeles de La Fortuna, desde las 9:00 a.m.

El Pbro. Fabio Antonio Hidalgo Rojas impartió la Catequesis “La oración en el Catecismo de la Iglesia Católica”. Luego vino el Santo Rosario y a las 10:30 a.m. se inició con la Eucaristía, presidida por Monseñor José Manuel Garita Herrera.

“En comunión con toda la Iglesia celebramos hoy la fiesta de la Santa Cruz que destaca este signo e instrumento de salvación y redención en cual el Señor Jesús entregó su vida por nosotros. Por ello, la cruz no es un árbol de muerte, sino de vida; no es un patíbulo, sino un trono de gloria; es el signo más característico de nuestra redención, del amor y entrega total de Cristo por cada uno de nosotros”, expresó el obispo en su homilía.

La celebración alrededor de la Santa Cruz no podía dar mejor marco espiritual, pues, como señaló el prelado, “cada vez que miramos, tocamos o veneramos una cruz inmediatamente pensamos en ese amor infinito y salvífico de Dios que entregó a su único Hijo hasta la muerte y una muerte dolorosa de cruz”.

Sacerdotes de la Vicaría San Juan Bosco se reunieron entorno a esta celebración preparatoria al Año Jubilar.

Monseñor exhortó a que no solo en este Año de la Oración, sino, sobre todo, para el Año Santo Jubilar 2025, al cual nos preparamos, “que nuestra Iglesia, y cada uno de nosotros como miembros suyos, seamos y vivamos de verdad como Iglesia de comunión y oración, para cumplir fielmente la misión evangelizadora y testimonial que nos corresponde a todos desde el bautismo con la fuerza salvadora de la cruz de Cristo”.

El pastor diocesano recordó palabras del Papa Francisco, en su Bula de convocación “La esperanza no defrauda” para el Año Jubilar, en la que nos lanza grandes llamados para que este Jubileo traiga muchos frutos, por ejemplo, “en la remisión de penas y deudas, en la ansiada paz mundial, en desarmar a un mundo que sufre injusticia y pobreza, en la atención efectiva a los más vulnerables, en renovar el deseo de transmitir la vida, en reavivar la esperanza en medio de tanto pesimismo y frustración, en buscar el verdadero sentido de la vida, entre otros llamados también que nos animan a vivir un Año Santo Jubilar muy fecundo no solo para la Iglesia, sino para toda la humanidad”.

Tras la celebración de la Santa Misa se vivió una hora de Adoración Eucarística y posteriormente se impartió la bendición.

Recordemos que fue el sábado 18 de mayo cuando iniciaron las peregrinaciones vicariales en la Vicaría San José, teniendo como sede la Parroquia San Antonio de Padua, en Pital.

Posteriormente, la Vicaría San Francisco de Asís peregrinó en unidad y oración y en medio de un ambiente formativo, el sábado 20 de julio, a la Parroquia Santa Rosa de Lima en Pocosol.

El cuarto y último encuentro de preparación será en la Vicaría San Carlos Borromeo, el sábado 16 de noviembre, en la Catedral de Ciudad Quesada.

Muchos fieles participaron de este encuentro vicarial a los pies de “La Negrita”.

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