Cada vez más desiguales

“En el 2022 e inicios del 2023, Costa Rica se alejó de la aspiración de tener una sociedad más equitativa e integrada, con mayores capacidades y oportunidades para todas las personas, sin exclusión, en un entorno de seguridad humana”.

La anterior es una aseveración que revela el Informe Estado de la Nación 2023. Incluso, en esta misma línea, destaca algo que ya era preocupante desde antes. “En el 2021, el Estado invirtió un 6,9% del PIB en programas sociales dirigidos a las

personas menores de edad, una cifra más baja que en años anteriores”, señalaron.

Cierro con esto, en cuanto a los hallazgos de este estudio, que indica “evidencias de una creciente desarticulación de las reglas del reparto de los beneficios del desarrollo que prevalecieron desde la segunda mitad del siglo XX y que permitieron una mejoría de las condiciones de vida de la población, junto con la movilidad social ascendente”.

En otras palabras, somos cada vez más desiguales. Lo hemos venido señalando, hay un modelo económico y de gestión, desde hace varias décadas, que ha cambiado la fisonomía de nuestra sociedad, en cuanto a menores oportunidades, especialmente para las clases más desprotegidas.

Hay muchos sectores que han perdido su poder adquisitivo y a los cuales, por ejemplo, la posibilidad de tener vivienda se ha vuelto un sueño difícil de cumplir. Y, sabemos, que las cifras de pobreza se mantienen prácticamente iguales, en detrimento de esos sectores que no ven un mejor horizonte.

Como también lo hemos indicado, hay sectores de Costa Rica que no tienen las mismas posibilidades de progreso o desarrollo integral, con un estancamiento en las líneas de pobreza que incrementan las dificultades de sus pobladores. Hablamos, desde luego, de sectores ubicados en la periferia de nuestro país.

El mismo Informe Estado de la Nación reitera que desde mediados del siglo XX la desigualdad en la distribución de ingreso se mantiene “en niveles históricamente altos”.

En otras oportunidades hemos manifestado y se ha alertado también desde distintos sectores que todo este panorama hunde raíces que desestabilizan la paz social de nuestro país y, es claro, no puede haber paz mientras haya diferencias marcadas y cada vez más evidentes entre hermanos.

Una vez más el llamado es a las autoridades que tienen la responsabilidad de servir al país, a fin de procurar las mejores condiciones de vida para la sociedad, de propiciar modelos de desarrollo en los que cuales no se excluya a nadie.

En el pasado ya funcionaron fórmulas en las cuales la justicia social, la solidaridad, la apuesta por una educación de vanguardia eran prioridades en nuestra nación.

Igualmente, es muy delicado y doloroso saber que no se apuesta decididamente por los menores, y más aún, cuando estos se encuentran en condiciones vulnerables. Sin niños no tenemos futuro, sin niños preparados y con oportunidades no tendremos un futuro sustentable.

Quiera Dios que este tipo de informes no se queden en el papel, que señalamientos claros sobre el deterioro social de nuestro país no se guarden en una gaveta y permitan acciones oportunas para cambiar nuestra realidad.

Fermento 298. Martes 12 de diciembre, 2023