Como Santa Rita… tomemos y carguemos cada día con generosidad nuestra cruz

Fiesta Patronal Santa Rita de Casia, Miércoles 22 de mayo de 2024.

Cuasi Parroquia Santa Rita, Río Cuarto, 6:00 p.m.

Hermanos en el Señor:

Para una comunidad cristiana como ustedes, la fiesta patronal es un verdadero momento de gracia y bendición, pues les permite renovarse y animarse en la fe, al mismo tiempo que retomar con nuevo ánimo la misión evangelizadora y apostólica que surge del bautismo. También, es una oportunidad providencial para acercarse a la figura, legado y ejemplo del patrono o patrona, a fin de conocer mejor su vida y testimonio de fe, sus virtudes y ejemplos para que nos animen igualmente a nosotros en el camino de nuestra vocación común a la santidad.

Queridos hermanos, ustedes tienen el legado y ejemplo de una gran santa que fue esposa, madre y religiosa; de una mujer marcada por la prueba y los sufrimientos que le hicieron crecer y vivir en medio de la virtud de la paciencia, al punto de conformarse con generosidad y grandeza de corazón a la voluntad de Dios. Los santos siempre dijeron sí al Señor, en todo momento y circunstancia, pero, sobre todo, en medio de la prueba y la dificultad, en medio de la cruz y la oscuridad.

En el evangelio de hoy, precisamente Jesús habla de estar a favor o en contra suyo. Por supuesto los santos siempre estuvieron a favor del Señor en el seguimiento, en la obediencia a su palabra, en el cumplimiento fiel de su voluntad. La tarea para nosotros hoy es estar efectivamente a favor del Señor para ser sus discípulos, para avanzar en el camino de la santidad, para vivir en comunión permanente con él como siempre lo hicieron los santos.

Asimismo, con la intuición que era propia de los santos, ellos fueron muy conscientes -desde la sabiduría de Dios- que esta vida es corta y fugaz “como una nubecilla que se mira rápido y luego se desvanece”, tal y como decía el apóstol Santiago en la primera lectura. Pero entendieron lo más importante: que esta vida rápida y pasajera había que aprovecharla al máximo para hacer siempre el bien y para vivir en el amor.  

Acerquémonos ahora un poco a la vida y legado de Santa Rita, para conocer más sus virtudes y animarnos a imitarlas con la ayuda de la gracia de Dios. Santa Rita de Casia vivió entre 1381 y 1457. Ha sido una de las Santas más populares en la Iglesia y es conocida como la “Santa de lo Imposible” por sus impresionantes respuestas a las oraciones, como también por los notables sucesos de su propia vida a los cuales respondió con paciencia, generosidad, fidelidad y talante incluso heroico.

Desde el inicio de su vida, Santa Rita quería ser monja, pero por obedecer a sus padres, se casó. Su esposo le causó muchos sufrimientos, pero ella respondió con oración y bondad a su crueldad y maltrato. Con el tiempo, él se convirtió llegando a ser considerado y temeroso de Dios. Pero Santa Rita tuvo que soportar un gran dolor cuando su esposo fue asesinado. Tremenda prueba y dolor.

A raíz del crimen de su marido, Santa Rita descubrió después que sus dos hijos estaban pensando en vengar el asesinato del padre. Ella temía que pusieran en práctica sus deseos a través de la maliciosa costumbre de la venganza. Con un amor heroico por las almas de sus hijos, ella le suplicó a Dios que se los llevara de esta vida antes de permitirles cometer ese gran pecado. No mucho tiempo más tarde, ambos murieron después de prepararse para encontrarse con Dios. Dolorosísima prueba que dejó a Rita en soledad y abandono.

Sin embargo, ya sin su esposo e hijos, Santa Rita se entregó a la oración, penitencia y obras de caridad. Después de un tiempo, ella intentó ser admitida al Convento Agustiniano en Casia. No fue aceptada, pero después de orar a sus tres especiales santos patronos – San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino – milagrosamente entró al convento y le fue permitido quedarse. Esto sucedió alrededor del año 1411.

En el convento, la vida de Santa Rita estuvo marcada por su gran caridad y severas penitencias. Sus oraciones obtuvieron para otros curas notables, liberación del demonio y otros favores especiales de Dios. Para que ella pudiera compartir en el dolor de Su Corona de Espinas, el Señor dio a Santa Rita una herida de espina en su frente. Fue muy dolorosa y expelía un olor desagradable, pero ella lo consideraba una gracia divina. Ella oraba así: “Oh amado Jesús, aumenta mi paciencia en la medida que aumentan mis sufrimientos”. La herida duró por el resto de su vida.

Santa Rita falleció un día como hoy, 22 de mayo de 1457, a la edad de 76 años. La gente se agolpó fuera del convento para darle sus últimos respetos. Innumerables milagros tuvieron lugar a través de su intercesión, y la devoción hacia ella se extendió a lo largo y a lo ancho de Italia inicialmente. El cuerpo de Santa Rita fue conservado perfecto por varios siglos, y a veces expedía una fragancia dulce.

Hermanos, estos hechos son un poco de la vida y virtudes de una Santa que, a través del sufrimiento, la prueba y el dolor, se identificó plenamente con el Señor y se santificó a través de la paciencia, la plena confianza en Dios y el fiel cumplimiento de su santa voluntad. Como nos pide Jesús, y siguiendo las huellas y legado de Santa Rita, tomemos y carguemos cada día con generosidad nuestra cruz y sigámoslo con alegría y grandeza de corazón, para santificarnos ya en esta vida y alcanzar luego la bienaventuranza eterna junto con los santos en la presencia de Dios.

Que así sea, amén.

Santa Rita de Casia, ruega por nosotros.