Comunicadores de esperanza en un mundo herido

Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Domingo 1 de junio de 2025, Solemnidad de la Ascensión del Señor.

“La esperanza no defrauda”, Romanos 5, 5

Continuamos recorriendo el Año Jubilar de la Esperanza y somos invitados a ser testigos de Cristo en medio de un mundo herido por los conflictos armados, por la desunión y polarización y también por comunicaciones que dividen, a veces que difaman y que propagan mentiras.

“Hoy en día, con mucha frecuencia la comunicación no genera esperanza, sino miedo y desesperación, prejuicio y rencor, fanatismo e incluso odio”, decía el Papa Francisco en su mensaje previsto para la 59 Jornada Mundial de Comunicaciones.

También el Papa León XIV, el pasado 12 de mayo, en su discurso a los representantes de los medios de comunicación expresó: “uno de los desafíos más importantes es el de promover una comunicación capaz de hacernos salir de la ‘torre de Babel’ en la que a veces nos encontramos, de la confusión de lenguajes sin amor, frecuentemente ideológicos y facciosos”.

El ejemplo de la torre de Babel (Génesis 11, 1-9) nos recuerda que cuando nos comunicamos sin amor ni verdad, terminamos hablando mucho, pero entendiendo poco. La comunicación se rompe cuando cada quien levanta su torre, defiende su lenguaje y olvida al otro.

Una comunicación sin verdad ni unidad termina destruyendo la convivencia de unos con otros. ¡Estamos llamados a ser comunicadores de esperanza en un mundo herido!

Por eso, comunicar con esperanza no es un simple acto técnico o estratégico: es una vocación profundamente humana y cristiana. Es optar por palabras que sanan, que abren caminos, que tienden puentes. Es elegir el bien por encima del escándalo, la escucha por encima del ruido, el encuentro por encima del juicio.

En tiempos donde la verdad parece relativizarse o incluso, cuando muchos corrompen la verdad o juegan con ella, los discípulos de Cristo están llamados a comunicar desde la fuente misma del Evangelio. ¡Cristo es la verdad!

Estamos llamados a defender y promover una comunicación que no maquilla la realidad y que tampoco la manipula. Una comunicación que nace del amor se alimenta de la verdad y florece en la esperanza.

En este Año Jubilar de la Esperanza, nuestras palabras —en los medios, en las redes sociales, en nuestras conversaciones cotidianas— deben reflejar el rostro misericordioso de Cristo. Que no contribuyamos a levantar más muros, sino a abrir ventanas y tender puentes. Sólo con esperanza se puede mirar el futuro, y sólo con esperanza vale la pena comunicar.

En un año crucial para Costa Rica, año electoral en el cual se definirán las autoridades que nos gobernarán los siguientes cuatro años, es fundamental que la comunicación sirva para exponer ideas, para propiciar el diálogo y para buscar las bases del bien común que nos permitan el desarrollo integral de todos quienes habitamos en este país.

Las palabras del Papa León XIV en la Misa de inicio de su pontificado, el pasado 18 de mayo, nos iluminan y guían: “En nuestro tiempo, vemos aún demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a lo diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la tierra y margina a los más pobres. Y nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad. Nosotros queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela!”.

Procuremos ser comunicadores de esperanza, propiciemos comunicaciones que unan, que sean inspiración de fraternidad y de amor, comunicaciones que busquen la paz y promuevan la dignidad humana.

¡Pidamos al Señor Jesús que nos ilumine para comunicarnos con un corazón humilde, que nos guíe para que toda comunicación que transmitamos sea para construir un mundo mejor!

En la sede episcopal de Ciudad Quesada, al 1° día del mes de junio del Año Santo 2025, Jubileo de la Esperanza.

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