Fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago, Confirmaciones Parroquia San Juan Bosco.
La Fortuna, 8:30 y 11:00 a.m. Sábado 3 de mayo de 2025.
Hermanos todos en el Señor, especialmente queridos confirmandos:
Esta mañana, estamos reunidos en esta celebración con un doble motivo de alegría: celebramos en comunión con toda la Iglesia la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago, y acompañamos a estos hermanos nuestros que reciben el sacramento de la Confirmación. La paz de Cristo, que los apóstoles anunciaron con valentía, inunde nuestros corazones, especialmente de quienes reciben hoy el don del Espíritu Santo.
Pedimos a Jesús Resucitado, que llamó a Felipe y a Santiago, la fuerza para dar testimonio de la fe hasta entregar la vida, y que derrame su Espíritu sobre estos confirmandos. Que sean valientes para proclamar el Evangelio y dar razón de él en sus vidas.
Como en toda celebración eucarística, la Palabra de Dios sale a nuestro encuentro para iluminarnos, instruirnos y animarnos, de manera especial a quienes reciben hoy la Confirmación, a fin de que vivan y actúen como verdaderos discípulos de Jesús Resucitado.
Una Palabra que transforma apostólica y testimonialmente:
En su primera carta a los corintios, el apóstol San Pablo nos ha recordado en la primera lectura el centro de la buena noticia: Cristo resucitó, se presentó a Pedro, a los Doce y a más de quinientos hermanos. No es un mito ni una idea: es un encuentro real con el Resucitado el que tuvieron los apóstoles. Hoy, como aquellos primeros testigos, ustedes confirmandos van a recibir el mismo Espíritu que fortaleció a Felipe para anunciar el Reino y a Santiago para entregarse por amor a Cristo. Ustedes serán sellados y ungidos por este mismo Espíritu.
El salmo 18 nos ha dicho: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Hermanos, especialmente confirmandos, nuestro mundo necesita oír esta voz sin palabras: la voz de vidas entregadas al plan salvífico de Dios. Ustedes, queridos confirmados, han de ser ese “firmamento vivo”, hablando de Dios en el mundo con obras de misericordia, justicia y paz, con un testimonio valiente y convincente; para ello reciben hoy este sacramento que los confirma en la fe.
Finalmente, en el evangelio de Juan, respondiendo Jesús a Felipe, nos ha dicho: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí… lo que pidan en mi nombre, lo haré”. Confirmandos, esta palabra especialmente dirigida a ustedes los envía a actuar con la fuerza y el impulso del Espíritu Santo que animó a los apóstoles, no por mérito propio, sino en el nombre de Aquél que es el camino, el sentido y el fin de nuestras vidas. Guidos por el Espíritu Santo, déjense conducir siempre por el camino de Jesús, de la fe y de la verdad.
Los santos Felipe y Santiago modelos de fe apostólica y misionera:
Felipe, llamado junto al lago de Galilea, se convirtió en puente del Evangelio hacia Grecia y Frigia. Su martirio nos recuerda que anunciar a Cristo puede costarnos la vida, pero que el Espíritu nos da fuerza, gracia y valor. Santiago el Menor, “hermano o pariente del Señor” y pastor de Jerusalén, defendió la unidad de la fe en el primer concilio cristiano. Su fidelidad ante la presión cultural nos alienta hoy a mantenernos firmes en la fe, aunque el mundo nos proponga caminos muy distintos o incluso contrarios al cristianismo.
Hermanos, especialmente confirmandos, ambos apóstoles fueron revestidos del Espíritu Santo en Pentecostés. Hoy, ese mismo Espíritu desciende sobre ustedes para que, como ellos, sean testigos donde quiera que estén y en medio de lo que hacen.
El don de la Confirmación:
Queridos confirmandos, ustedes serán ungidos con el santo crisma como signo de consagración y fortaleza. Asimismo, sobre ustedes se impondrán las manos como gesto característico de transmisión del Espíritu Santo que los capacita para la misión. Estos dones de la Confirmación profundizan en ustedes la gracia bautismal, los configura con Cristo y los vincula más a la Iglesia, otorgándoles los siete dones del Espíritu: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Algunos acentos particulares en clave de reto y desafío:
Queridos confirmandos, como pastor de la Iglesia y obispo de ustedes, quiero dejarles los siguientes retos y tareas: 1.- Silencio interno y externo: alrededor de ustedes hay mucho ruido y dispersión. Por ello, dejen que les hable el Espíritu Santo; dejen que los guíe; tengan cuidado con la búsqueda de prácticas extrañas de meditación; más bien, busquen educarse en el silencio, por ejemplo, en la adoración eucarística, para escuchar al Señor y tener paz interior. 2.- Pregúntense en serio qué servicios pueden prestar en la comunidad: sea en la pastoral juvenil, la pastoral social (en la atención de los más vulnerables y el cuido de la casa común), en los ministerios musicales, o en la catequesis). 3.- Dios los quiere de verdad felices aquí y en la vida eterna: ustedes han sido creados a imagen y semejanza de Dios, capaces de amar, con voluntad y libertad para decidir, y no dejarse confundir por una sociedad relativista y hedonista que les engaña con falsas propuestas de felicidad, muchas veces a partir de la emotividad y el sentimentalismo. Tengan claro que, confirmarse hoy, significa iniciar una misión: no es un punto de llegada, sino de partida. Significa asumir la fe con libertad, dejar que el Espíritu guíe sus decisiones, relaciones y proyectos de vida.
Pedimos al Señor que envíe su Espíritu Santo sobre ustedes, confirmandos, así como lo envió sobre los apóstoles Felipe y Santiago, para que los haga valientes en el testimonio, diligentes en la caridad y fieles en la verdad. Que, configurados con Cristo por la Confirmación, sean luz en las tinieblas y sal de la tierra. Que este Espíritu los ilumine, anime y conduzca siempre por el camino, la verdad y la vida de Cristo Resucitado, Señor nuestro. Que así sea, amén.
