“En tu nombre echaré las redes”, Lucas 5, 5

“En tu nombre echaré las redes” (Lucas 5, 5). Este es el nombre de mi IX Carta Pastoral que presenté el pasado 24 de enero, Fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y de los escritores, para iluminar la vida del creyente en medio de un mundo plagado de nuevas tecnologías, inteligencia artificial y una comunicación que necesita de belleza, bondad y verdad.

Vivimos tiempos en los cuales una serie de recursos tecnológicos y de comunicación son puestos en manos de la sociedad y que significan un gran reto en lo que a su buen uso y aprovechamiento para la humanidad se refiere.

“Cuando se difunden en las redes sociales diferentes formas de placer para el ser humano, así como distintas expresiones de belleza del cuerpo y muchos mensajes direccionados hacia el poder y la acumulación de riqueza material, deberíamos mostrar que el fin último de la persona humana se encuentra no en este mundo, sino en la vida eterna”, digo en el numeral 7 de mi Carta Pastoral.

Es necesario que no perdamos de vista que somos hijos de Dios, que nuestra vida trasciende más allá de este mundo y que cualquier avance de la humanidad debe estar al servicio de las personas. Como Iglesia nos corresponde hablarle a este mundo digital que se ha ido formando, nos toca también ineludiblemente evangelizar y mostrar la verdad que es Jesucristo.

De frente a los nuevos areópagos que representan redes sociales como tik tok, instagram o facebook, por citar algunos, deberíamos acoger el llamado que nos hace Jesús cuando nos envía como “ovejas en medios de lobos” y nos pide ser “mansos como palomas y astutos como las serpientes” (cfr. Mateo 10, 16).

No debemos temer a nuevos lenguajes que aparecen en la comunicación ni a dispositivos que han sido fruto del ingenio humano, porque Dios así lo ha querido. Se nos exige una adecuada preparación en esta revolucionaria era digital, basada en la inteligencia artificial. ¡No deberíamos quedarnos callados o inmóviles!

Hace poco más de una década, el Papa Benedicto XVI describía las redes sociales como “portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización” al titular su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año 2013. De manera vanguardista, el entonces Papa nos exhortaba a exponer y a compartir nuestra vida de creyentes en redes sociales: nos pidió manifestar nuestra fe en Dios y sobre todo que nuestras preferencias, opciones y juicios fueran un testimonio acorde con el Evangelio.

Como lo digo en la Carta Pastoral, no tengo dudas de que hoy en día Jesús estaría en las redes sociales; por ese motivo, nuestro actuar debe ser fiel a sus pensamientos y sentimientos; deberíamos ser reflejo de fe, amor y esperanza. No podemos tener un perfil en redes sociales y otro en nuestra vida fuera de ellas. Con recta conciencia, hagamos uso de los dispositivos y posibilidades que llegan a nuestras manos para hacer el bien y para anunciar la Buena Noticia.

Es urgente que, en nuestras comunidades parroquiales, grupos pastorales, en nuestras familias, podamos tomar acción y ser parte de esta revolución que tenemos encima, para propagar el Evangelio y ser discípulos y misioneros digitales, seguidores del Señor.

Que las líneas pastorales que he dirigido en la Carta puedan ser un punto de partida y motivación para iluminar y ser consecuentes con nuestra vida de fe. ¡A todos nos ha llamado Dios!

Fermento 305. Martes 23 de enero, 2024