Jesucristo sigue llamando

Después de 2.000 años, Jesucristo sigue llamando de manera directa y a cada uno por su nombre, para responderle de manera libre y decidida. A pesar de los cambios en la sociedad, a lo largo de los siglos, el llamado de Jesús al sacerdocio sigue resonando en los corazones de los hombres para consagrarse al servicio de Dios y de su pueblo.

El próximo 21 de abril, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que constituye una oportunidad para centrar nuestra mirada en la animación a dar respuesta a los diversos llamados del Señor. En nuestra Diócesis de Ciudad Quesada, por ejemplo, este 20 de abril los encuentros vocacionales, con el fin de que los jóvenes puedan discernir su respuesta a las distintas vocaciones durante este año.

Con motivo de esta Jornada, el Papa Francisco se dirige, especialmente, a los jóvenes, incluso a aquellos que se sienten alejados de la Iglesia. “Déjense fascinar por Jesús, plantéenle sus inquietudes fundamentales. A través de las páginas del Evangelio, déjense inquietar por su presencia que siempre nos pone beneficiosamente en crisis. Él respeta nuestra libertad, más que nadie; no se impone, sino que se propone. Denle cabida y encontrarán la felicidad en su seguimiento y, si se los pide, en la entrega total a Él”, expresó en su mensaje.

Sabemos que la respuesta al Señor no es igual en todas las personas ni en todas las vocaciones, pero lo importante es que nos dejemos encontrar por él para asumir un proyecto de vida que dé sentido y plenitud a nuestra existencia.

De manera especial, esta Jornada nos pide orar por una respuesta efectiva de hombres decididos a imitar al Buen Pastor que es Jesús, y que la liturgia de este 21 de abril nos propone de manera especial en el IV Domingo de Pascua. En San Mateo 9, 38, Jesús nos dice: “Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha”.

En un mundo marcado por la búsqueda de significado y propósito, el sacerdocio, entre otras vocaciones, sigue siendo una respuesta valiosa y relevante al llamado de Jesús. Los sacerdotes son testigos vivos del amor y la misericordia de Dios en medio de las alegrías y los desafíos de la vida moderna. Su ministerio es una fuente de esperanza y consuelo para la humanidad.

En esta Jornada, elevamos nuestras oraciones por todos aquellos que están discerniendo particularmente su vocación sacerdotal. Pedimos a Dios que les conceda sabiduría y fortaleza para seguir su llamado con alegría y generosidad. Es importante que como comunidad cristiana brindemos nuestro apoyo y aliento a quienes están discerniendo su vocación, para que puedan seguir adelante con confianza y determinación.

También rezamos por aquellos que ya están sirviendo como sacerdotes, para que se mantengan fieles en su ministerio. Por supuesto que la oración y acompañamiento del pueblo fiel es alimento que da fortaleza. ¡No cesemos en la oración!

Oremos también por nuestras familias, es en ellas donde surgen y se cultivan todas las vocaciones. Desde luego que necesitamos sacerdotes santos, pero también requerimos de cristianos que digan sí a vivir en el matrimonio, la soltería y la vida consagrada. ¡Oremos por un auténtico discernimiento en medio de una cultura vocacional que manifieste la voluntad y el amor de Dios!

Fermento 316. Martes 16 de abril, 2024