La responsabilidad es de todos

En las últimas semanas, de manera alarmante han crecido los casos de COVID-19 en la población. Las alertas que durante varios días lanzaron las autoridades de Salud y del gobierno en general, lamentablemente se cumplieron sobre el comportamiento que estaba teniendo la pandemia y el aumento de enfermos, la saturación de los hospitales en unidades de cuidados intensivos y, dolorosamente, las muertes por esta causa.

Durante más de un año, la pandemia ha golpeado al mundo entero, y también a nosotros en Costa Rica. Pero, su avance sigue dependiendo en gran medida del comportamiento que tenga la sociedad de frente a este mal.

No podemos relajarnos, debemos seguir cuidándonos, tenemos que extremar medidas: el uso de la mascarilla, el lavado de manos y el distanciamiento son claves para enfrentar al COVID-19.

Dice el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, número 167: “El bien común corresponde a las inclinaciones más elevadas del hombre, pero es un bien arduo de alcanzar, porque exige la capacidad y la búsqueda constante del bien de los demás como si fuese el bien propio”.

Tenemos que acoger estas palabras, hacerlas vida, saber que nuestras acciones tienen efecto sobre nosotros, nuestros familiares, personas más cercanas, y sobre los demás. Solo entendiendo que la pandemia provocada por el COVID-19 la superaremos entre todos, podremos entender que con nuestras acciones ayudaremos a mitigar sus efectos.

Muchas son las personas y familias afectadas por efecto directo de la enfermedad, y muchas más también por las consecuencias generadas alrededor de la vida social y económica del país. Por tanto, debemos tomar conciencia real de que, si no cumplimos con las medidas sanitarias, difícilmente saldremos de esta crisis.

Ya en la Encíclica Fratelli tutti, número 77, nos decía el Papa Francisco: “Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos”.

Tras más de un año de crisis, debemos seguir redoblando esfuerzos; no podemos descuidarnos. Sabemos que ya se ha avanzado con el proceso de vacunación, y seguimos haciendo un llamado a las autoridades para no aflojar en este proceso. Pero, vuelvo a decir: ¡solo entre todos podremos superar este momento de dolor! Como lo dice el Papa, tenemos que cuidarnos de manera fraterna unos y otros.

Unido a mis hermanos obispos, el pasado jueves 22 de abril hicimos también un llamado para vivir una Jornada Especial de Oración ante la pandemia. No podemos perder la fe, tenemos que seguir rogando al Señor que nos ayude, que nos cuide. No podemos perder la esperanza. Pero tenemos que poner de nuestra parte.

Asumiendo nuestra responsabilidad y tomando acción de frente a la enfermedad, pidamos también a Dios que nos ilumine para salir adelante, para poner la vida de primero en todo momento, y siendo solidarios para tender la mano a aquél que más lo necesita.

Fermento 160. Martes 20 de abril, 2021