La vida y la coherencia moral, II Parte

Esta semana continuamos hablando de la vida y la coherencia moral que debe haber en los católicos cuando nos enfrentamos a fallos como el presentado por la Sala Constitucional, en el cual se rechazaron, hace unos días, tres acciones de inconstitucionalidad en contra del decreto 41722-S que permite, desde el año 2019, la venta sin receta médica de la llamada pastilla del día después.

Hablábamos la semana pasada de algunos conceptos contrarios a la enseñanza moral de la Iglesia Católica, como la contracepción y el aborto. Además, señalábamos algunos efectos del uso de la llamada píldora del día después.

Uno de los efectos, precisamente de esta pastilla, es que puede funcionar como anticonceptivo. De hecho, la Sala Constitucional y el decreto ejecutivo la catalogan únicamente como un “anticonceptivo oral de emergencia”, sin referirse a un posible efecto abortivo. Y sabemos, como también lo señala dicho decreto, que su “efectividad” dependerá de cuán rápido se ingiera luego de llevarse a cabo la relación sexual. Hablan de un marco de hasta 72 horas posteriores al acto sexual.

Asimismo, resulta más lamentable aun que el propio decreto recomiende su uso, sea luego de una relación sexual sin protección o en el caso de que falle algún otro método anticonceptivo utilizado en el momento. Parecen muy claras, por tanto, las intenciones de disponer de esta pastilla, sabiendo, como lo hemos señalado, que eventualmente podría ser abortiva al impedir la anidación del óvulo fecundado (embrión). Desde nuestra perspectiva, existen tres problemas en el decreto: 1) la definición del inicio de la vida en la “anidación” y no en la concepción, 2) la omisión del posible efecto abortivo de la pastilla y 3) la permisión de su uso y venta libres, contribuyendo así con la difusión de una mentalidad anti-vida en nuestro país.

Con relación a estos problemas y peligros, San Pablo VI señalaba: “¿Quién impediría a los gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, si lo consideraran necesario, el método anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz? En tal modo los hombres, queriendo evitar las dificultades individuales, familiares o sociales que se encuentran en el cumplimiento de la ley divina, llegarían a dejar a merced de la intervención de las autoridades públicas el sector más personal y más reservado de la intimidad conyugal” (Encíclica Humanae Vitae, n. 17).

Es crucial reconocer que vivimos en sociedades con diversas leyes y perspectivas. Mientras respetamos las leyes civiles, no debemos olvidar nuestra responsabilidad moral. La coherencia implica enfrentar los desafíos éticos, incluso cuando la cultura que nos rodea abraza prácticas contrarias.

Cuán necesario es que los católicos inmiscuidos en el mundo de la política pudieran promover leyes que favorezcan la vida desde el momento de la concepción, y que no permitan justificaciones y cambios en lo que al principio de la vida se refiere, el cual se define en el momento de unirse el óvulo con el espermatozoide, y no en la implantación del óvulo fecundado, como se quiere señalar ahora.

Asimismo, la Iglesia nos invita a contemplar la belleza del plan divino para la vida y el amor conyugal. Cada acto de amor entre esposos refleja el misterio de la unión entre Cristo y la Iglesia. Negarnos a la contracepción nos permite participar plenamente de este misterio sagrado.

En nuestra búsqueda de una auténtica coherencia moral, reflexionemos sobre nuestras elecciones y nuestra vivencia de los principios cristianos. Al hacerlo, construiremos un testimonio valioso en favor de la vida y recordamos que, en medio de las confusiones y relativismos del mundo actual, la coherencia moral sigue siendo un testimonio que ilumina el camino hacia la verdadera libertad y la plenitud de la vida cristiana.

Al respecto, nos dice el Papa Francisco: “la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la esterilización e incluso del aborto” (Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, n. 42).

¡Que el Señor nos ilumine en nuestro caminar y nos permita discernir y ser coherentes en la defensa de la vida y en nuestro actuar cristiano!

Fermento 312. Martes 19 de marzo, 2024