María en Lourdes es como un río de paz y de consuelo en medio de tanto dolor y enfermedad

Fiesta patronal en honor de Nuestra Señora de Lourdes. Parroquia Boca de Arenal.

Martes 11 de febrero de 2025.

Hermanos todos en el Señor:

Sinceramente me siento muy contento de compartir, un año más, esta fiesta en honor de Nuestra Señora de Lourdes, patrona de esta comunidad parroquial de Boca de Arenal. Las celebraciones de todos estos días son momentos de gracia y de renovación en la fe para todos ustedes. La Virgen María les ayude a renovar constantemente su sí al Señor, para que crezcan en entrega, fidelidad y compromiso evangelizador y eclesial. Agradezco sinceramente la invitación del P. Camilo Creque Clare, párroco de ustedes, a quien agradezco todo su servicio y todos sus desvelos pastorales en favor de esta Parroquia.

Como bien sabemos, la advocación de Nuestra Señora de Lourdes hace referencia a las dieciocho apariciones de la Virgen María que Bernardita Soubirous afirmó haber presenciado en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave, en las afueras de la población de Lourdes, Francia, en 1858. Ya en vida de Bernardita, multitud de católicos creyeron en las apariciones de la Virgen María, y el Papa Pío IX autorizó al obispo local para que permitiera la veneración de la Virgen María en Lourdes en 1862, unos diecisiete años antes de la muerte de Bernardita.

Bernardita Soubirous fue proclamada santa por Pío XI el 8 de diciembre de 1933. Desde entonces, la advocación de la Virgen María como Nuestra Señora de Lourdes ha sido motivo de gran veneración, y su santuario es uno de los más visitados del mundo: unos ocho millones de personas peregrinan allí cada año. El pasado 22 de enero tuvimos la gracia y la bendición de estar en Lourdes en peregrinación diocesana, orando por esta comunidad parroquial, su párroco y todos los enfermos.

Bernardita Soubirous, una adolescente pobre y analfabeta de catorce años, aseguró haber visto en dieciocho ocasiones a la Virgen María en una gruta del paraje de Massabielle, al oeste de Lourdes, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858. En la tercera aparición, la niña habló con la Señora y ella le dijo que si podía ir allí durante 15 días. En sucesivas apariciones, el mensaje fue tomando cuerpo: invitación a la penitencia y a la oración por los pecadores, invitación a vivir una pobreza más evangélica, solicitud de que se hicieran procesiones a la gruta y le fuera erigida allí una capilla.

El 25 de febrero, según testificó Bernardita, la Virgen le dijo que fuera a tomar agua de la fuente y que comiera de las plantas que crecían libremente allí. Ella interpretó que debía ir a tomar agua del cercano río Gave y hacia allá se dirigió. Pero la Señora le enseñó con el dedo que escarbara en el suelo. Al excavar en el barro e intentar beber, Bernardita ensució su rostro, y sus gestos y apariencia fueron motivo de escepticismo por parte de muchas de las 350 personas presentes, ya que el manantial no se manifestó de inmediato. Sin embargo, poco después surgió una fuente de agua que, hasta el día de hoy, es meta de peregrinaciones por parte de muchos católicos y que ha sido testigo de numerosos milagros. El manantial que brotó aquel 25 de febrero de 1858 produce cien mil litros de agua por día, de forma continua desde aquella fecha hasta nuestros días.

Ante la reiterada petición de Bernardita de que le dijera su nombre, el 25 de marzo de 1858 (en su decimosexta aparición) la Señora le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. El dogma católico de la Inmaculada Concepción de la Virgen María había sido solemnemente proclamado el 8 de diciembre de 1854, tres años antes, por el Papa Pío IX.

El 18 de enero de 1862, el anciano obispo de Tarbes publicó la carta pastoral con la cual declaró que “la Inmaculada Madre de Dios se ha aparecido verdaderamente a Bernardita”. En ese mismo año, el Papa Pío IX autorizó al obispo local para que permitiera la veneración de la Virgen María en Lourdes. Desde entonces los diversos Papas han apoyado de varias formas la devoción y la peregrinación al santuario. El Papa Pío X extendió la celebración de la memoria a toda la Iglesia. El Papa Pío XI ratificó definitivamente la celebración de Nuestra Señora de Lourdes al beatificar a Bernardita Soubirous el 6 de junio de 1925, y canonizarla en la solemnidad de la Inmaculada Concepción del Año Santo de la Redención, el 8 de diciembre de 1933.

La imagen de la Virgen de Lourdes sigue en general la descripción que Bernardita hiciera de la Señora: una mujer joven, vestida de blanco con una cinta de color azul a la cintura, con las manos juntas en actitud orante, con un rosario colgándole del brazo, con una rosa dorada en cada pie y un velo blanco cubría su cabello.

La Iglesia siempre consideró a la Virgen María como una figura íntimamente próxima a todo sufrimiento humano, desde aquel momento en que contemplamos a María dolorosa, al pie de la cruz, episodio descrito por el Evangelio de San Juan. A partir de los hechos testimoniados por Bernardita Soubirous, la Iglesia consideró a la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Lourdes, la patrona de los enfermos, por ello, desde 1992, San Juan Pablo II instituyó en esta fecha la Jornada Mundial de los Enfermos.

Como decía la primera lectura de Isaías, María en Lourdes es como un río de paz y de consuelo en medio de tanto dolor y enfermedad. Por ello, es gloria y honra de nuestro pueblo y de la Iglesia, como cantaba Judit, en el cántico hecho a manera de salmo. Pero, sobre todo, es la madre atenta y sensible, que sigue intercediendo ante Jesús por las necesidades y angustias de sus hijos como en Caná de Galilea, como escuchamos en el evangelio de San Juan. Ella sabe lo que necesitamos siempre.

Hermanos, oremos especialmente hoy por todos los enfermos, para que el Señor los confirme en la fe y la esperanza, para que puedan sobrellevar y ofrecer sus dolores con amor. Que esta Eucaristía nos conceda el alimento y la fortaleza que necesitamos para ser fieles y generosos al proyecto de santidad y pureza que nos pide el Señor, inspirados en el ejemplo de la Inmaculada Concepción de María.

Así sea, amén. ¡Nuestra Señora de Lourdes! Ruega por nosotros.

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