Misioneros para la esperanza

“Sintámonos inspirados a ponernos en camino tras las huellas del Señor Jesús para ser, con Él y en Él, signos y mensajeros de esperanza para todos, en cada lugar y circunstancia que Dios nos concede vivir. ¡Que todos los bautizados, discípulos-misioneros de Cristo, hagan resplandecer la propia esperanza en cada rincón de la tierra!”.

Estas palabras forman parte del mensaje que presentó a inicios del año el Papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones del Año jubilar 2025.

Esta Jornada nos recuerda que la fe no es un tesoro que se guarda para uno mismo, sino un don que debe compartirse con alegría y valentía. La Iglesia, desde sus orígenes, está llamada a salir, a anunciar a Cristo más allá de las fronteras geográficas y culturales.

En un mundo marcado por la indiferencia y la polarización, la misión se convierte en el gesto concreto de tender puentes y ofrecer esperanza, llevando la Buena Noticia a quienes más lo necesitan.

Comprendemos que la misión no es tarea exclusiva de quienes viajan a tierras lejanas, sino de todo bautizado que, desde su realidad, está llamado a dar testimonio de la fe. La familia, el trabajo, la escuela y la comunidad son espacios donde se siembra el Evangelio a través de actitudes de servicio, de justicia y de fraternidad. La misión comienza en lo cercano y se expande, recordándonos que cada cristiano tiene la responsabilidad de ser discípulo y misionero.

Además, esta celebración invita a reconocer el rostro de Cristo en los pueblos y culturas del mundo. La misión no es imposición, sino un diálogo y encuentro que enriquecen a la Iglesia universal. En tiempos en que muchas personas experimentan soledad, pobreza o pérdida de sentido, la misión se traduce en gestos de cercanía y compasión.

La Jornada Mundial de las Misiones es, por lo tanto, un llamado a renovar nuestra fe en clave de compromiso y solidaridad, convencidos de que nuestra vida misma es misión.

Es importante recordar que el Domingo Mundial de las Misiones, que será el próximo 19 de octubre, se nos presenta una oportunidad privilegiada para que la Iglesia recuerde su carácter universal y misionero. Ese día, se realiza la colecta del DOMUND, la cual representa un llamado a tomar conciencia de que todos los bautizados estamos comprometidos con la misión evangelizadora.

A través de esta jornada, se renueva el impulso de llevar la Buena Noticia a quienes aún no conocen a Cristo, y de sostener con la oración, cercanía y recursos a tantos misioneros que entregan su vida en tierras de frontera.

La importancia del DOMUND también radica en su capacidad de despertar en cada comunidad cristiana un sentido de corresponsabilidad. Es una invitación a mirar más allá de nuestra realidad inmediata y abrir el corazón a las necesidades de la Iglesia universal.

En este día, recordamos que nuestra fe se fortalece en la medida en que la compartimos, y que apoyar la misión significa contribuir a la construcción de un mundo más justo, fraterno y solidario.

Fermento 393. Martes 7 de octubre, 2025

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