Al llegar al XXII Domingo del Tiempo ordinario, se propone como tema central la fe y la religión auténticas. “Es una llamado a la coherencia y a la autenticidad, a vivir conforme a lo que se cree”.
De este modo, Monseñor José Manuel Garita Herrera advirtió del peligro de separar la fe y la vida; de ser tetando a quedarse con lo externo, lo superficial y lo aparente.
“La cultura de la imagen y de la apariencia externas en la que por fuera todo se ve bien, y por dentro todo está mal, en el fondo, viviendo una realidad distinta, contradictoria y preocupante, son hechos que desvirtúan la verdadera religiosidad”, describió en su mensaje dominical.
En su homilía recordó lo que la Primera Lectura del Deuteronomio mostraba: “la enseñanza de Moisés al pueblo de Israel, en la que no debe haber diferencia entre las palabras y los hechos. ‘Los mandamientos que te doy son para que los pongas en práctica’”.
Igualmente, en la Segunda Lectura de Santiago se nos invita a no quedarnos en puras palabras. “Uno de los riesgos del creyente de todos los tiempos es centrar su relación con Dios en un culto externo sin compromiso verdadero de vida. Por ello, como decía Santiago, no basta escuchar la palabra, hay que ponerla en práctica a través de obras y acciones concretas”, dijo el prelado.
“Jesús quiere una fe y una religión puras, en espíritu y en verdad. Por ello rechaza la mera apariencia externa, el ritualismo y el legalismo. Muchos hoy se preocupan por proyectar una imagen externa, popular y atrayente, pero en el fondo se está lejos de la verdad y de la realidad que se quiere proyectar; en síntesis, una farsa y un engaño”, agregó a la luz del Evangelio de San Marcos.
“Muchas veces se quiere aparentar que se es bueno, puro, coherente y veraz, pero en el fondo lo que hay es impureza, maldad y contradicción”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en la Eucaristía de este domingo 1 de setiembre, a las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.
Monseñor Garita llama a tener cuidado del ambiente relativista, de la imagen y la apariencia “que nos puede llevar al error, al engaño, a la superficialidad y a la inautenticidad”.
Nos exhortó a “vivir en la verdad y en la religión auténticas que nos exige coherencia entre fe y vida y cumplir de verdad la palabra y los mandamientos de Dios”.
“Es preocupante que hoy algunos se dicen cristianos y católicos, proyectan solamente una imagen y viven en contradicción con la fe, pronuncian tranquilamente discursos dobles, engañan y aparentan para justificar la corrupción a todo nivel, no están en verdadera consonancia con la revelación de Dios y la enseñanza de la Iglesia; utilizan incluso el nombre de Dios, su palabra y la religión para justificar fraudes, injusticias y todo tipo de daño contra la dignidad humana (aborto, eutanasia, manipulación genética, etc.)”, enfatizó el pastor diocesano de Ciudad Quesada
“No se puede decir una cosa y hacer otra, no nos podemos creer buenos y puros cuando en el fondo no lo somos del todo. Este fenómeno y problemática es muy serio y actual; engaña, confunde, escandaliza, hace daño. Es de la Eucaristía que nos viene la fuerza y el alimento para ser auténticos y coherentes, para vivir la fe y la religiosidad verdaderas, para dar un testimonio de vida concorde con lo más profundo de nuestro ser, lejos de apariencias, engaños y fraudes. Solamente la verdad y la autenticidad nos hará libres y gratos a los ojos de Dios”, finalizó.
