Monseñor Garita nos invita a confiar solo en Dios

En su mensaje dominical el Obispo de Ciudad Quesada nos invita a dejar las apariencias, a ser auténticos, a ser fieles a Dios y a depositar nuestra confianza solo en Él.

“Jesús contempla y se admira de una pobre viuda que deposita como ofrenda todo lo que tenía, dos monedas que eran lo que tenía para vivir. Otros echaron más cantidad, pero de lo que les sobraba y no les hacía falta. Jesús alaba el gesto de generosidad, desprendimiento y confianza en Dios de aquella viuda, en contraposición a la hipocresía de los escribas que sólo les importaba aparentar”.

Esta síntesis se desprende del mensaje del Evangelio, en la que Monseñor José Manuel Garita Herrera, destaca la “la cultura de la imagen” en la que muchos aparentan “caridad y solidaridad”, pero no es auténtico.

“Muchos se apegan a lo que tienen, se vuelven duros de corazón, personas, gobernantes, países que se vuelven así. Si compartieran pensando en Dios, no habría tanta pobreza, desigualdad e injustica”, señaló en la Eucaristía de las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada, este domingo 10 de noviembre.

“La viuda del Evangelio echó más que nadie porque se dio a sí misma”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada, quien resalta como mensaje principal que debemos “poner la confianza sólo en Dios, ser desprendidos, generosos”.

La Liturgia también propone a la viuda de la Primera Lectura, quien no tenía nada para vivir, no tenía esperanza. Sin embargo, ella y la viuda del Evangelio “dan testimonio fuerte y grande de confianza en Dios y de desprendimiento generoso”.

“La viuda confió, asistió al profeta Elías y le mereció el favor de Dios: ni la tinaja de harina ni la vasija de aceite se agotaron. Por tanto, la verdadera confianza debe depositarse solo en Dios. El auténtico desprendimiento y la capacidad de compartir solidariamente no quedarán sin recompensa”, expresó Monseñor Garita.

“Dios da para todos, pero el egoísmo humano impide compartir los bienes que Dios da con un destino universal”, agregó.

En su mensaje dominical, el obispo recordó que el próximo domingo celebraremos la Jornada Mundial de los Pobres la cual es una oportunidad para ayudar no solo materialmente, sino también “dándonos nosotros mismos, con tiempo, compañía, consejo, amor. El domingo anterior decíamos que el amor no es teoría ni poesía, el amor consiste en obras y testimonio”.

Así como Jesús se autodona con la entrega de su cuerpo y su sangre que son alimento e impulso, “pidamos un corazón grande para confiar, dar, ser solidarios, generosos y caritativos. Decía el gran apóstol de la caridad, San Vicente de Paúl, ‘por fortuna hay pobres para los pobres; sólo ellos saben dar’, ojalá seamos así, dándonos como ellos”, finalizó el Obispo de Ciudad Quesada en su homilía de este Domingo XXXII del Tiempo Ordinario.

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