Monseñor Garita nos invita a llegar a la meta: Cristo

“Mientras los hombres mundanos se preocupan en demasía por el poder y construyen reinos basados en la violencia, el dinero, la corrupción… Jesús nos ofrece su Reino de amor, paz, justicia, verdad y salvación”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

“En el último domingo del Año Litúrgico, todo apunta a la plenitud en Cristo. Él es fundamento, meta, fin y plenitud del universo. Es Rey de reyes y Señor de señores. El Reino de Dios ya está aquí entre nosotros, pero se encamina hacia su consumación final”.

De esta forma, Monseñor José Manuel Garita Herrera dio apertura a su homilía en la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, en la Catedral de Ciudad Quesada, a las 8:00 a.m.

Afirmó que el Reino de Cristo no es comparable en nada a los reinos de este mundo que se basan en el poder, la fuerza y la violencia; que promueven desigualdad, pobreza e injusticia.

“El Reino de Cristo es trascendente y espiritual. Es el Reino del amor, la verdad, la justicia, la gracia y la salvación. Es el reinado de la victoria del bien sobre el mal y el pecado”, comentó.

Desde la Primera Lectura del profeta Daniel, en medio de reinos injustos y opresores, se habla de un Hijo de Hombre que viene entre nubes y a quien una multitud alaba en el trono de Dios. “A Él se le da el poder, el honor y la gloria, y su reino no tendrá fin, anuncia un futuro mesiánico que nos hace vislumbrar a Jesús como Mesías, Salvador y Rey”, dijo Monseñor Garita.

Asimismo, de la Segunda Lectura del Apocalipsis, extrae que en ella se aclara justamente el misterio del Hijo del Hombre: es Jesús de Nazaret, Hijo de Dios hecho hombre, alfa y omega, principio y fin, primogénito de toda la creación y que vendrá al final como rey y soberano de todo.

“En el Evangelio de San Juan se lee parte del relato de la pasión. Es un diálogo impresionante y revelador en el que Pilato se muestra como personaje confundido y lleno de preguntas; mientras que Jesús se muestra pleno de serenidad y autoridad. Se proclama rey, pero no de este mundo, se proclama rey y testigo de la verdad; él es la verdad”, expresó el Obispo de Ciudad Quesada.

“Mientras los hombres mundanos se preocupan en demasía por el poder y construyen reinos basados en la violencia, el dinero, la corrupción, la injusticia, la opresión, el odio y la guerra, en cambio Jesús nos ofrece su Reino que no es de este mundo; su Reino es amor, paz, justicia, verdad y salvación”, señaló.

Monseñor reflexionó y lanzó la pregunta en la Santa Misa: ¿le escuchamos a Jesús; caminamos en la verdad, en su verdad?

“Pese a la realidad de mal, pecado, injusticia, corrupción y violencia que constatamos hoy, debemos descubrir desde la fe los signos de amor, paz y salvación del Reinado de Cristo que está presente y actúa entre nosotros”, exhortó.

Asimismo, invitó a “proclamar y testimoniar la realeza y el señorío de Jesucristo. Nada ni nadie está sobre Él. Nuestro centro, nuestra meta y nuestro fin es quien dirige y marca mi vida, mis pensamientos, palabras, acciones y decisiones. No caigamos en el engaño de crearnos ‘reyes o dioses’ de este mundo. Nunca debemos ser mundanos ni mucho menos paganos”.

En su mensaje dominical, el pastor de la Iglesia diocesana de Ciudad Quesada, pidió que Jesús reine en nuestra vida y en nuestro mundo que tanto necesita de su amor, paz y salvación.

“Que nos haga fieles y testigos de la verdad. Que extienda por el mundo su reino de la verdad y de la vida, su reino de santidad y gracia, su reino de justicia, amor y paz. Amén. ¡Que viva Cristo Rey!”, finalizó.

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