En su mensaje dominical de este 22 de setiembre, Monseñor José Manuel Garita Herrera recordó que el mesianismo de Jesús no es de poder o éxito como lo mira el mundo, sino de servicio y entrega de la vida. Sencillez y humildad es el llamado para nosotros cristianos que somos convocados a seguir el camino recto.
Mientras Jesús habla de muerte y entrega de la vida, los discípulos están en una discusión infantil de quién el más importante; “tienen ambición, tentación de poder, rivalidad; piensan en un Reino de Dios con puestos y escalafones”, agregó.
En la Santa Misa de las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada, Monseñor Garita explicó que la enseñanza de Jesús es que “el que quiera ser el primero que sea el último y el servidor de todos”.
“Es un ejemplo de un niño, es la actitud que hemos de tomar: humildad, sencillez; así han de ser los discípulos”, comentó.
El Obispo de Ciudad Quesada advirtió que se debe tener “cuidado con discursos falsos, vacíos y hasta hipócritas: ‘estamos a su servicio’, ‘servirle es un placer’, ‘nuestro ideal es servir al pueblo’, pero después, muchas veces viene el olvido, abandono, aprovechamiento y corrupción”.
Enfatizó que el servicio no es un eslogan, sino una vocación, una actitud de vida. Para seguir el camino recto se necesita la sabiduría de Dios, dijo el obispo.
“Por la verdad murió Cristo dice el adagio popular”, recordó en su homilía. “Todo esto es lo que puede ocurrir al cristiano cuando quiere actuar con justicia y rectitud. Los poderosos reaccionan asechando, persiguiendo, denigrando, cuando perciben que hay ciudadanos que aman la justicia, la vida y la familia, y que esos poderosos más bien quieren aniquilar y dar muerte”.
“Algunos medios de comunicación reaccionan asechando, persiguiendo, denigrando cuando descubren personas que aman la verdad y no aceptan ni la mentira ni la manipulación ni los silencios que tratan de amordazar la verdad real y objetiva”, indicó
También señaló que algunos miembros de la familia reaccionan asechando, persiguiendo, denigrando cuando algunos de sus mismos familiares tratan de vivir en cristiano, son coherentes y valientes y han rechazado un camino contrario a sus decisiones y forma de vivir.
“Ayúdanos Señor a no caer en la tentación de las luchas de poder en el trabajo, la familia, la Iglesia, el grupo, la sociedad, donde sea”, finalizó el prelado.
