Este XX Domingo del Tiempo Ordinario, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica dispusieron la celebración de una Jornada Nacional de Oración por la paz en favor de nuestros hermanos pueblos de Nicaragua y Venezuela.
“Hay situaciones difíciles, complejas, dolorosas que viven los habitantes y miembros de las iglesias de estos países”, refirió Monseñor José Manuel Garita Herrera, para ofrecer la Eucaristía de las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.
En su homilía señaló que todos buscamos encontrar plenitud en la vida, vivir mejor. Para lograrlo destacó que debemos “alimentarnos del mismo Jesús”, como se indicaba ya en la primera lectura de los Proverbios: “Vengan a comer mi pan y a beber mi vino que he mezclado”.
“La Sabiduría de Dios ha preparado un banquete y ha enviado a sus criados para que inviten a todos los que encuentren por los caminos”, recogía la lectura.
Asimismo, el salmista “nos invita a vivir y actuar con sensatez y sabiduría”, y lo mismo reitera San Pablo en la segunda lectura de Efesios: “Fíjense bien cómo andan; no sean insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos. Dense cuenta de lo que el Señor quiere”.
Todo esto lo resumió Monseñor Garita en su mensaje dominical de este domingo 18 de agosto, exhortando a que “el discípulo de Jesús ha de ser sabio, sensato y asertivo para vivir según la voluntad de Dios”.
A la luz del Evangelio de San Juan recalcó que Jesús es “el verdadero alimento; la invitación es comerlo a él mismo. Su cuerpo y sangre es toda la persona de Jesús”.
“Hoy se habla mucho de buscar calidad de vida y se nos ofrecen múltiples posibilidades para ello”, dijo el obispo, resaltando que todo ello se encuentra en Jesús.
“Sólo Jesús nos puede dar vida y plenitud. Nada ni nadie en este mundo lo puede hacer. De allí que encontramos tantos desencantos, decepciones y frustraciones, porque equivocamos el camino y, por ello, no encontramos vida y plenitud”, agregó.
“Nos pasamos la vida buscando un lugar espiritual para echar nuestras raíces; un corazón en el que podamos descansar. Y eso es Jesús para el que se alimenta de su palabra y de su vida”.
“Para quien come su cuerpo y su sangre en la Eucaristía, Jesús le ofrece, casa y descanso verdaderos”, reiteró.
Volviendo a la celebración por la paz de nuestros hermanos países, Monseñor Garita dijo: “Pedimos hoy especialmente por Nicaragua y Venezuela, especialmente, pedimos lo básico. Que haya respeto a los derechos humanos; que haya libertad, que haya paz y que haya verdadera democracia, es la aspiración que tenemos todos los pueblos”.
“Pedimos por Nicaragua y Venezuela para que se reconozca la libertad religiosa; los regímenes totalitarios no conocen la libertad, no reconocen, menos todavía, la libertad religiosa, por eso pedimos que se permita a la Iglesia el cumplimiento de su misión en estos países y en todo el mundo”, finalizó el Obispo de Ciudad Quesada.
