Monseñor Garita pide dejar atrás la indiferencia ante el hambre y las necesidades de muchos

El Evangelio cobra actualidad hoy más que nunca, ha dicho Monseñor José Manuel Garita Herrera, Obispo de Ciudad Quesada, en su homilía dominical, en la Catedral de Ciudad Quesada, en Misa de 8:00 a.m.

“Recojan los pedazos que han sobrado. Que nada se pierda”, dice Jesús a sus discípulos luego de haber alimentado a miles de personas. “Que no se pierda su gracia y los bienes materiales que en su providencia nos da, vivimos en la sociedad del desperdicio: lo que en abundancia les sobra a unos pocos les hace falta a millones y millones de personas; desperdiciamos escandalosamente en armamentos, en lujos, cosas innecesarias, apariencias, etc., y falta lo mínimo y básico de alimento, educación y salud para que millones y millones de personas tengan una vida digna”, expresó Monseñor Garita.

“Señor Jesús, la humanidad tiene hambre, pero a veces no sabemos responder a su necesidad. Que tu palabra nos lleve a prestar atención a los hambrientos y desposeídos de este mundo. Que no se nos olvide tu mensaje ni olvidemos tu compasión”, fue parte de la reflexión de este domingo 28 de julio.

En este Domingo XVII del Tiempo Ordinario, se nos recuerda que Jesús se preocupa, responde a la necesidad. “Dios no se deja ganar en solidaridad y generosidad”, mencionó el prelado.

En su mensaje dominical, Monseñor nos pide “aprender a confiar de verdad en Dios, en su palabra, en sus promesas, en su gracia y poder”; reseña que debemos dejar atrás la soberbia e insuficiencia y ese deseo de apartar al Señor de nuestras vidas.

El discurso homilético tomó de la Segunda Lectura de San Pablo a los Efesios, la enseñanza de que debemos ser humildes, amables y comprensivos, para mantener la unidad del cuerpo de la Iglesia, al que pertenecemos.

A la luz del Evangelio de San Juan en la que un joven ofrece lo que tiene: cinco panes y dos peces, para que el Señor haga su obra, Monseñor nos pide que “en esta sociedad del pesimismo y la indiferencia, deberíamos convencernos de que todos podemos poner algo a disposición del Señor y de los demás. Con la gracia de Dios, algo podemos hacer ante la soledad, la pobreza y las necesidades de nuestros hermanos, ¡hay que hacer algo!”.

El Obispo de Ciudad Quesada exhorta a poner la mirada en Jesús, alimento verdadero que nos sacia.

“Cada uno de nosotros puede identificarse con los personajes del relato, pero especialmente con los discípulos de Jesús. A veces nos parecemos a Felipe, que solo calcula lo que tienen los discípulos y se limita a señalar que no pueden alimentar a la multitud (creemos que no podemos hacer nada). En otras ocasiones nos parecemos a Andrés: vemos la generosidad del joven, pero creemos que no basta para solucionar los problemas que observamos (somos pesimistas, no terminamos de confiar). Pero, al igual que los discípulos, tenemos que obedecer al Señor y repartir los panes, aunque no alcancemos a ver cómo llegarán a satisfacer a la multitud (dejar a Dios su espacio)”, manifestó Monseñor Garita.

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