Monseñor Garita: todos somos llamados a ser profetas y testigos de Dios

“Cercanía, solidaridad, compasión, amor y misericordia son actitudes que resumen el mensaje de Jesús”, destacó el Obispo de Ciudad Quesada.

En el XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, Monseñor José Manuel Garita Herrera destacó que “todos por el bautismo somos llamados a ser profetas y testigos de Dios”. Estamos llamados a “hablar en nombre de Dios”, a ser discípulos-misioneros, presencias vivas de Jesús hoy, tanto de palabra como de obra.

Ya desde el Antiguo Testamento, escuchamos de Moisés decir “ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor”. “Dios había pedido a Moisés que compartiera su espíritu con setenta ancianos. Cuando les impuso las manos, dos no estaban. Pero recibieron igualmente el don de profecía”, recordó el Obispo de Ciudad Quesada.

A la luz de la Palabra, nos dice “ojalá hoy todos nosotros habláramos, predicáramos, evangelizáramos con pasión, convicción, generosidad, perseverancia y grandeza de corazón… ojalá nunca estemos callados, ni mucho menos mudos; o cediendo al mundo y a sus discursos vacíos”.

El Evangelio de San Marcos sirvió de base para reflexionar sobre la apertura al Espíritu Santo. Jesús, ante la petición de Juan de impedir que alguien fuera del grupo expulsara demonios en su nombre, subrayó que el Espíritu no es exclusivo de un grupo selecto. “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”, respondió Jesús, invitando a no caer en la arrogancia o exclusivismo.

En la celebración eucarística de las 9:00 a.m., en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes en Boca de Arenal, Monseñor resaltó precisamente que “en el nombre de Jesús se anuncia la salvación para todos sin excepción, diferencia o discriminación”.

“Cercanía, solidaridad, compasión, amor y misericordia son actitudes que resumen el mensaje de Jesús”, agregó.

En su mensaje dominical, Monseñor Garita dejó tres lecciones claves:

1. No debemos cerrar las puertas al bien, sino fomentar el diálogo y dejar espacio a Dios.

2. La presencia de Dios se manifiesta hoy en diversas formas; es necesario abrir los ojos y reconocer su obra en el mundo.

3. La Iglesia debe evitar las rivalidades y celos internos, promoviendo la fraternidad y el servicio.

La Eucaristía fue también el inicio de la Misión de los seminaristas de la Diócesis de Ciudad Quesada, a quienes el obispo les invitó a “predicar, compartir, dar testimonio, vivir experiencia de parroquia bajo el lema ‘Iglesia unida para que el mundo crea’”.

“Señor Jesús, ayúdanos a ser de verdad profetas, a hablar en tu nombre, a llevar tu mensaje de amor y salvación. Líbranos de la arrogancia y del exclusivismo. Enséñanos a abrirnos cada día a las iniciativas del Espíritu. Y a colaborar con quienes hacen el bien en tu nombre”, finalizó Monseñor Garita.

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