En este XVI Domingo del Tiempo Ordinario, Monseñor José Manuel Garita Herrera hizo hincapié en enfrentar problemáticas actuales en la sociedad como el egoísmo, la indiferencia, falta de solidaridad y de capacidad de hacer el bien. “Vivimos en una sociedad muy desarrollada, muy tecnologizada, pero no necesariamente más humanizada”, mencionó.
“Se deben tener actitudes de cercanía, sensibilidad, cuidado y amor, como lo hace Dios bajo la figura del Pastor que vigila, cuida y acompaña”, agregó en su mensaje dominical.
Desde la Primera Lectura del Profeta Jeremías, el Obispo de Ciudad Quesada hizo eco de la mala mala experiencia reflejada en la denuncia de descuido, desinterés y desatención de los malos pastores, sean estos dirigentes políticos, sacerdotes o falsos profetas.
“Pero hay un anuncio esperanzador. Dios mismo va a reunir y a cuidar a sus ovejas. Enviará un verdadero pastor que traerá justicia y derecho, es el claro anuncio del Mesías que habría de venir, un pastor atento, sensible, comprensivo, misericordioso, interesado por el cuidado de las ovejas”, comentó este domingo 21 de julio.
En la Misa de las 8:00 a.m. en la Catedral de Ciudad Quesada, habló de los gestos de atención, cuidado y sensibilidad que tuvo Jesús para con los apóstoles que regresaron de la misión. “Deja que le cuenten lo que hicieron, esto es estar con el Señor, es hablarle, contarle es oración, y la oración nos da descanso, armonía, equilibrio”, reflexionó.
“Jesús también vio la multitud y sintió compasión porque andaban como ovejas sin pastor. Jesús no es desinteresado, desentendido o indiferente; todo lo contrario. Se cumple el anuncio de Jeremías. Dios mismo reúne, cuida y apacienta, así nos ama y nos trata. Así nosotros debemos tratar a los demás”, destacó.
A la luz de la Segunda Lectura de San Pablo a los Efesios, el obispo pidió abrir el corazón a Jesús. “Él es nuestra paz -dice San Pablo-; compartámosla con los demás, qué importante y necesario es que reflejemos y comuniquemos paz en medio de tanta violencia y conflicto”, dijo Monseñor Garita.
“¿Los cristianos reflejamos esta paz en este ambiente? Lamentablemente vivimos en una sociedad donde nadie aguanta nada, nadie da nada, hay intolerancia y agresividad peligrosa”, reseñó.
“Hoy cuando muchos están cansados, agobiados, confundidos, extraviados, desorientados por las drogas, el sexo, la violencia, el sin sentido de la vida, la angustia, el estrés o la depresión; nosotros estamos llamados a comunicarles y compartir las actitudes de sensibilidad, cercanía, compasión, compañía de Jesús”, señaló.
En ese sentido, ante una sociedad enferma emocionalmente, el reto es buscar la cura, comentó Monseñor Garita, y la cura es precisamente asemejarse a Jesús, tener sus pensamientos y sentimientos, “no mostrarse indiferente a los demás”.
“Hay una cantidad de estrés y preocupaciones que nos impiden vivir en paz. Abunda el ritmo frenético de la vida, todo es un corre corre, que nos cansa emocional, física y espiritualmente. El Señor nos hace conciencia de que necesitamos descanso, y este lo encontramos en él”, dijo.
Monseñor pidió dedicar tiempo a la familia, a Dios, a buscar otras actividades que nos ayuden a poner un alto al ritmo de vida que nos está perjudicando.
“Dejémonos guiar por el Buen Pastor, que él siempre sea nuestra paz, él nos descansa, alivia y serena, y nosotros tenemos que hacer lo mismo con nuestros hermanos, especialmente con quienes más lo necesitan”, señaló.
