Peregrinos de la esperanza

El pasado 21 de enero, con motivo de V Domingo del Tiempo Ordinario, dedicado a la Palabra de Dios, el Papa Francisco inauguró el Año de la Oración para prepararnos a vivir la celebración del Jubileo de 2025, el cual tiene como lema “Peregrinos de la esperanza”.

 

“Debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con mente abierta, corazón confiado y amplitud de miras.  El próximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente”.

 

Estas son palabras que el Santo Padre dirigía a Mons. Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, el 11 de febrero de 2022, animándole a “encontrar las maneras apropiadas para que el Año Santo se prepare y se celebre con fe intensa, esperanza viva y caridad operante”.

 

El Papa nos invita a preparar este Año Santo desde la oración para “redescubrir el gran valor y la absoluta necesidad de la oración en la vida persona, en la vida de la Iglesia y del mundo”. Así nos lo decía también el pasado 21 de enero al concluir el rezo del Ángelus.

 

En el corazón del Papa Francisco está que este Año Jubilar nos ayude a recomponer y recuperar el sentido de la fraternidad; tiene en su mente a millones de hombres, mujeres, niños que viven en la pobreza; a los refugiados que han dejado sus tierras, al tiempo que no deja de pensar en los estragos que nos dejó la pandemia del COVID-19.

 

Unámonos a estas y otras intenciones para renovar nuestra humanidad. ¡Qué bueno es que desde la oración confiada a Dios podamos cada uno de nosotros implorar sus gracias sobre todo el mundo!

 

Santa Teresa del Niño Jesús expresaba: “Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría”.

 

Nuestras comunidades parroquiales deben ser fermento de oración en este tiempo preparatorio al Año Jubilar. Desde la oración nos acercamos a Dios y fortalecemos nuestra comunión entre hermanos. ¡Oremos unos por otros y preparemos nuestro corazón a la vivencia de un año de gracia que nos regala el Señor!

 

El Catecismo de la Iglesia Católica, en su numeral 2564 nos dice: “La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre”. ¡Confiémonos decididamente a la oración! Dediquemos nuestro tiempo a orar, no le dejemos a esta acción que nos une a Dios escasos minutos del día o solo algunos momentos para salir del paso.

 

Este Jubileo que se espera vivamos en el año 2025 nos evoca el recuerdo del gran Jubileo con el cual ingresamos al nuevo milenio y que, en aquel entonces, el Papa Juan Pablo II había preparado con gran esperanza. Permitámonos ser “Peregrinos de la esperanza” como reza el lema, de cara a esta vivencia del primer cuarto siglo de este milenio.

 

¡Que el Señor nos conceda la gracia de prepararnos, para valorar el significado de la oración y para renovar nuestra fe y nuestra esperanza!

Fermento 308. Martes 20 de febrero, 2024