Renovación espiritual y devoción

Para nosotros los creyentes pocas ocasiones nos invitan a reflexionar tan profundamente como la Semana Santa. De hecho, nos preparamos, a lo largo del Año Litúrgico, para conmemorar estos días que culminan con la celebración de la resurrección de Jesucristo. Esta semana nos ofrece una oportunidad única para sumergirnos en la esencia misma de nuestra fe católica.

Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección somos guiados a través de los acontecimientos que marcaron la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Salvador. Transitamos un tiempo de contemplación, de conmemorar los sufrimientos de Cristo en el camino hacia el Calvario y, finalmente, la victoria sobre la muerte que nos ofrece la esperanza de la vida eterna.

La cita bíblica de San Mateo 16, 24: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”, nos recuerda precisamente esa preparación para responder decididamente al Señor. Cada día de esta semana debe convertirse en una oportunidad para adentrarnos en los misterios que celebramos y renovar nuestra fe. Es un tiempo para arrepentirnos, para perdonar y ser perdonados, para buscar la reconciliación con Dios y con nuestros semejantes. ¡Para seguirle con nuestro testimonio!

Los días más intensos de la Semana Santa, nos invitan a contemplar la Última Cena de Jesús con sus discípulos y el sacrificio supremo que hizo por la humanidad en la cruz. Es en estos días de dolor y sufrimiento que encontramos la verdadera profundidad del amor divino que hemos recibido.

Sin embargo, la Semana Santa no es solo un momento de tristeza y luto, sino también de esperanza y alegría. El Domingo de Resurrección nos recuerda que la muerte no tiene la última palabra, que la luz siempre vence a la oscuridad, y que la vida eterna nos espera en el amor de Dios.

Igualmente, entendemos que muchos aprovechan estos días para descansar y disfrutar en familia; para muchos es la única época en que pueden vacacionar. Sin embargo, les invito a no perder de vista el verdadero significado de la Semana Santa.

Al mismo tiempo, para quienes dejan sus labores y deciden descansar en sus casas, les invito a asistir y participar activamente en las celebraciones litúrgicas que nos acercan a los misterios centrales de nuestra fe.

Recordemos que, incluso en medio del descanso y el entretenimiento, podemos encontrar tiempo para la oración y la reflexión. Que nuestra devoción no se limite al interior de los templos, sino que se refleje en cada aspecto de nuestras vidas, en cada encuentro con nuestros seres queridos y en cada acto de amor y servicio hacia los demás.

En esta Semana Santa, que cada uno de nosotros encuentre la paz y la renovación espiritual que buscamos. Que seamos testigos vivos del amor redentor de Cristo y llevemos la luz a todos aquellos que nos rodean. Que Dios nos bendiga a todos en este tiempo sagrado y nos guíe en el camino hacia la plenitud de la vida eterna.

Que la Semana Santa no sea solo un tiempo en el calendario, sino una experiencia transformadora que nos lleve a un encuentro más profundo con el amor de Dios. Que podamos vivir la Semana Santa con fervor y devoción, recordando siempre las palabras de Jesús en Juan 14, 6: ” Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida “.

Fermento 313. Martes 26 de marzo, 2024