Riesgos para la paz

Al iniciar un nuevo año civil, encomendamos al Señor nuestras vidas y ponemos nuestro futuro en sus manos, con profunda fe y esperanzados en su amor y bondad. Como obispo de la Iglesia Católica, deseo un año lleno de bendiciones y prosperidad para todos.

Al mismo tiempo del inicio de un año nuevo, la Iglesia celebra también la Jornada Mundial de la Paz el día 1 de enero. A propósito, el Papa Francisco emitió un mensaje que nos revela algunos riesgos para la paz en medio de los avances tecnológicos que atraviesa el mundo, teniendo como tema central la inteligencia artificial.

El Santo Padre decía en su mensaje para esta 57 Jornada Mundial de la Paz que la inteligencia artificial “debe ser entendida como una galaxia de realidades distintas y no podemos presumir a priori que su desarrollo aporte una contribución benéfica al futuro de la humanidad y a la paz entre los pueblos. Tal resultado positivo sólo será posible si somos capaces de actuar de forma responsable y de respetar los valores humanos fundamentales como la inclusión, la transparencia, la seguridad, la equidad, la privacidad y la responsabilidad”.

Como hemos dicho en otros momentos, y para otros campos, si la persona humana no está en el centro de las decisiones que tomamos, será muy difícil obtener un beneficio integral para la sociedad. Si no anteponemos los valores en medio de los avances tecnológicos que alcanza la humanidad, será difícil un verdadero desarrollo para la más importante creación de Dios.

“El respeto fundamental por la dignidad humana postula rechazar que la singularidad de la persona sea identificada con un conjunto de datos. No debemos permitir que los algoritmos determinen el modo en el que entendemos los derechos humanos, que dejen a un lado los valores esenciales de la compasión, la misericordia y el perdón o que eliminen la posibilidad de que un individuo cambie y deje atrás el pasado”, describe el Papa Francisco.

Lo ha dicho el Santo Padre y lo hemos comentado en otros momentos, el avance tecnológico también reemplaza, de manera acelerada, la mano de obra humana, llevando perjuicio a nuestras familias y a la sociedad en general.

No puede haber paz si el desarrollo tecnológico pone en segundo o tercer plano a la persona humana, centro y prioridad principal.

Aún no conocemos todas las implicaciones de la inteligencia artificial ni su impacto en la sociedad, en países menos desarrollados, por citar un ejemplo. Debe existir también, una responsabilidad que se asuma, lo dice el Papa, desde las autoridades de gobierno, para tomar las mejores decisiones en beneficio de las personas.

Corresponde una adecuada preparación de parte de todos ante nuevas formas y avances de la tecnología; debemos ser cuidadosos de no caer en la trampa y manipulación de un mal uso de estos desarrollos.

Si queremos paz, debemos buscar el desarrollo integral de todos, no solo de algunos.

Imploremos al Señor que nos ilumine para saber poner al servicio de la humanidad los avances que nacen fruto del ingenio humano. Que sirvan para el bien y para la paz.

Fermento 301. Martes 2 de enero, 2024