Río Cuarto continúe siendo semillero de proyectos solidarios, ejemplo de convivencia y cauce de esperanza para todos

Martes de la V Semana de Pascua, 20 de mayo de 2025.

VIII aniversario del Cantón de Río Cuarto,

Templo de Río Cuarto, 10:00 a.m.

Hermanos todos en el Señor:

En este día tan significativo, para celebrar el VIII aniversario del Cantón de Río Cuarto, nos reunimos en esta Eucaristía para dar gracias al Señor por los dones recibidos y poner en sus manos los proyectos y desafíos mirando hacia el futuro. Saludo con todo respeto y felicito por este aniversario al señor alcalde, Lic. José Miguel Jiménez Araya, al honorable Consejo Municipal, a las demás autoridades y funcionarios municipales y, de manera especial, a todos ustedes habitantes de este joven Cantón, a quienes les caracteriza el espíritu de emprendimiento y la búsqueda de sus propios sueños y del bien común.

Las lecturas de la Palabra de Dios, que hemos escuchado, nos hablan de un camino lleno de dificultades, pero también de fraternidad y esperanza. En el pasaje de la primera lectura, tomado de los Hechos de los Apóstoles, vemos a Pablo y a Bernabé enfrentarse a persecuciones y al rechazo, pero, al mismo tiempo, ellos estaban y se sentían sostenidos por la fuerza del Evangelio y por la acogida de las comunidades nacientes. Así como aquellos primeros discípulos se empeñaron en “anunciar el reino de Dios y enseñar lo que el Señor Jesús había cumplido”, así también ustedes, habitantes de Río Cuarto, están llamados a forjar un proyecto de vida comunitario que refleje los valores del Evangelio: la justicia, la solidaridad y el amor fraterno.

El Salmo 144 nos invita a alabar al Señor “que da alimento a toda criatura” y que hace justicia al oprimido. En estos versículos, descubrimos cuán necesario y justo es reconocer las bendiciones materiales y espirituales que han recibido en estos ocho años como Cantón: el mejoramiento vial que acerca vecinos y despierta el comercio local; las nuevas escuelas y centros de salud que cuidan del cuerpo y del espíritu de las personas; los espacios públicos renovados que propician la convivencia y el esparcimiento familiar. Todo ello es fruto del trabajo conjunto de la comunidad y de las autoridades municipales, movidos por el anhelo de un progreso que sea, ante todo, para todos. Es lo que la Iglesia siempre ha entendido por bien común en orden a reconocer y promover la dignidad de toda persona humana.

Por su parte, en el evangelio de San Juan, Jesús nos comunica el don de su paz, muy distinta de la que ofrece el mundo. “La paz os dejo, mi paz os doy (…) Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde”, nos dice el Señor. Esta paz nos impulsa a no quedarnos paralizados ante los retos, sino a confiar en la presencia del Espíritu Santo que nos fortalece e impulsa. En estos ocho años, ustedes han aprendido que la verdadera paz se construye con gestos concretos: brindando oportunidades a los jóvenes, protegiendo el medio ambiente que nos rodea y asegurando que nadie quede al margen del desarrollo justo y equitativo. Ustedes son una comunidad que valora el derecho a la vida en todas sus etapas, especialmente el de los más pobres y vulnerables, a quienes la Iglesia acompaña con acciones de apoyo especialmente desde la pastoral social.

Con mirada de fe, que es propia de los creyentes, los invito a reconocer y valorar los logros alcanzados durante estos ocho años de inicio y arranque cantonal: la consolidación de una red de microempresas que dinamizan la economía local; la puesta en marcha de políticas de turismo sostenible para realzar la riqueza natural; la promoción de actividades culturales que celebran las raíces propias y fortalecen el sentido de identidad comunitaria. Estos avances nos llenan de gratitud, pero nos recuerdan también que el camino es aún largo. Hay que afrontar con decisión los desafíos venideros: el manejo responsable de los recursos hídricos, la adaptación al cambio climático, el fortalecimiento de la participación ciudadana y la innovación educativa que forme líderes con valores humanos y cristianos.

La Iglesia Católica, fiel a su misión, se compromete a seguir trabajando por el bien común, especialmente desde las dos parroquias que abarca el Cantón: Nuestra Señora de la Candelaria de Venecia y Santa Rita de Casia, cuyos párrocos, el P. Francisco Fabián y el P. Stward Jesús nos acompañan esta mañana. En comunión con las autoridades municipales y con cada familia, reafirmamos nuestro empeño por defender la dignidad humana, promover la justicia social y brindar apoyo a los más necesitados. No podemos olvidar que el progreso material, si no va acompañado de un crecimiento espiritual en la fraternidad y en la esperanza, corre el riesgo de quedarse incompleto. Por ello, dirigimos hoy nuestra mirada hacia el Señor, fuente de todo bien, pidiendo que Él inspire los proyectos de ustedes y les otorgue su Espíritu para actuar con sabiduría y valentía.

Al contemplar el futuro de Río Cuarto, lo hacemos con optimismo y espíritu de compromiso. Que la unidad sea la fuerza que los impulse a ustedes a seguir construyendo puentes entre generaciones, grupos y realidades diversas; que el espíritu de servicio sea el sello de la vida pública y comunitaria del Cantón, tal como nos lo pidió Jesús cuando nos dijo: “El Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar la vida” (Mateo 20,28). Que cada uno -desde su realidad, condición, profesión, oficio, grupo y familia- se convierta en testigo vivo de la paz y el amor del Señor.

Finalmente, elevemos una oración a Dios Padre por el Cantón, para que, bajo su providencia divina, Río Cuarto continúe siendo semillero de proyectos solidarios, ejemplo de convivencia y cauce de esperanza para todos. Que la Virgen María, Estrella de la Evangelización, acompañe sus pasos y guíe a nuestras autoridades, para que siempre actúen con integridad, justicia, honradez y sentido de servicio.

Que la paz de Cristo, que supera todo entendimiento, inunde los corazones de todos ustedes hoy y siempre. Así sea, amén.

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