Unidos íntimamente a Jesús hay fruto y fecundidad; separados de Él no podemos producir, no podemos hacer nada

Inicio, Fiesta Patronal y Dedicación del Altar de la Parroquia Santa Rita de Casia. Toma de posesión del primer párroco.

Jueves 22 de mayo de 2025, Parroquia San Rita de Casia, Río Cuarto, 5:00 p.m.

Hermanos todos en el Señor:

Hoy es un día de gracia y de historia para esta comunidad cristiana. Un día que quedará marcado en la memoria viva de nuestra Iglesia Particular de Ciudad Quesada. El Señor ha querido regalar a esta comunidad una nueva parroquia: la número 19 de nuestra Diócesis, bajo la protección e intercesión de Santa Rita de Casia. Nos reunimos en torno a este altar -que vamos a dedicar o consagrar- para dar gracias y renovar nuestra vida en el Señor que nos convoca, nos reúne y nos envía.

Asimismo, en esta celebración, el Pbro. Stward Jesús Benavides Cedeño asumirá como primer párroco de esta nueva parroquia. Él será el rostro visible del Buen Pastor entre ustedes, el servidor que, unido a su obispo y en nombre de Cristo, apacentará, acompañará, escuchará y celebrará los misterios de la fe junto a ustedes.

Las lecturas proclamadas nos permiten comprender el camino que esta nueva parroquia está llamada a recorrer. Jesús nos dice en el Evangelio de San Juan: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante”. Esta es la clave: unidos íntimamente a Jesús hay fruto y fecundidad; separados de Él no podemos producir, es más, no podemos hacer nada.

Unidos a Él y permaneciendo en su amor, todo florece y da fruto. Este es el llamado que hoy resuena para todos: ser una comunidad enraizada en Cristo, alimentada por su Palabra, fortalecida en la Eucaristía y sostenida por la caridad, para que sea dinámica y fecunda, comunidad viva y misionera.

La dedicación o consagración del altar, que realizaremos en esta celebración, no es un simple gesto externo. Es la señal de que Cristo es el centro, el fundamento y piedra angular de la Iglesia, particularmente de la comunidad parroquial. Desde este altar, cada Eucaristía será fuente de vida, de comunión y de esperanza. Aquí vendrán ustedes a traer sus gozos y sus dolores, sus luchas y sus logros. Aquí el Señor los irá modelando como pueblo suyo, como cuerpo vivo que da mucho fruto de servicio, amor, unidad y santidad.

De manera providencial, la figura de Santa Rita de Casia (1381-1457) ilumina de forma especial este camino que hoy empieza esta comunidad parroquial. Mujer de paz en medio del conflicto, de fe en medio de la tribulación, de esperanza en medio del dolor. Rita fue esposa, madre, viuda y religiosa. Su vida estuvo marcada por el sufrimiento, pero también por la fe firme y la caridad sin condiciones. Por eso ha sido llamada “la santa de lo imposible”.

Ella es conocida con ese calificativo porque vivió lo que humanamente parecía inalcanzable: el perdón, la entrega, la paz verdadera. Un detalle significativo: el Señor dio a Santa Rita una herida de espina en su frente. Fue muy dolorosa y expelía un olor desagradable, pero ella lo consideraba una gracia divina. Ella oraba así: “Oh amado Jesús, aumenta mi paciencia en la medida que aumentan mis sufrimientos”.

Para asumir dificultades y desafíos, la primera lectura, tomada del libro de los Proverbios, nos invita a buscar la sabiduría de Dios. No una sabiduría mundana, sino la que nace del conocimiento del Señor. Una sabiduría que guía, que fortalece, que purifica el corazón. ¡Qué necesario es esto para una comunidad nueva! Para ustedes, que hoy comienzan este caminar parroquial, se necesita luz, discernimiento, paciencia, oración. Que la sabiduría del Señor habite en ustedes.

Por su parte, la segunda lectura, de la carta a los Romanos, es casi un manual de vida para cada cristiano y para toda comunidad. “Que vuestra caridad no sea una farsa”, nos dice San Pablo. Es decir, que sea real, concreta, vivida. Que no se devuelva mal por mal. Que se bendiga incluso al que hiere. Que se llore con el que llora. Que se tenga un mismo sentir. Que se venza el mal a fuerza de bien. Esa es la Iglesia que Cristo espera: una comunidad que vive el Evangelio con gestos sencillos, con obras silenciosas, con amor constante.

P. Stward Jesús, el Señor te confía esta porción de su pueblo. Trata a sus ovejas, a sus miembros con amor, acompáñalos con paciencia, fórmalos con sabiduría. Sé servidor, hermano, guía y padre. Que tu vida sea ejemplo, tu palabra consuelo y tu presencia reflejo del Buen Pastor. Y nunca te olvides de permanecer en la vid, porque sólo desde la unión íntima con Jesús se puede dar fruto.

Querida comunidad de Santa Rita, la parroquia no es este edificio ni tampoco el nombre que lleva. Ustedes, las piedras vivas, son la parroquia. Son sus familias y sus niños, sus jóvenes y sus adultos mayores. Son sus enfermos y sus trabajadores… son todos aquellos que tienen la fe y la esperanza puestas en el Señor. Recuerden siempre y no lo olviden: ustedes son la parroquia. Que este templo que hoy nos acoge, y este altar que hoy dedicamos, los impulse a ser comunidad viva, generosa, servidora, alegre y orante.

Que Santa Rita de Casia los inspire y acompañe con su intercesión. Que esta nueva parroquia -como comunidad viva- crezca siempre en fe, esperanza y amor. Con la oración colecta de la Misa pidamos al Señor la fortaleza de la cruz que otorgó a Santa Rita, para que, compartiendo las tribulaciones con Cristo, podamos asociarnos más íntimamente a su misterio pascual. Y que lo que hoy inicia como semilla -con la gracia de Dios- dé mucho fruto en adelante, para gloria de Dios, bien de la Iglesia y de esta nueva comunidad parroquial. Que así sea. Amén.

¡Santa Rita de Casia! Ruega por nosotros.

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