Valores cívicos

El pasado 4 de febrero se eligieron a los ciudadanos que guiarán el rumbo de las 84 municipalidades de Costa Rica por los próximos cuatro años. En un ejercicio democrático y pacífico, nuestro país dio ejemplo una vez más de organización electoral y de elecciones libres.

No obstante, es más que preocupante que, en términos generales, solamente 3 de cada 10 costarricenses votaran en lo que se supone es una elección de los políticos que tenemos más cercanos en nuestras comunidades. La apatía venció más allá de preciarnos de vivir en un país con una democracia robusta y que es reconocida en el mundo.

La educación en valores cívicos debe incrementarse; volver al fervor electoral y alentar la participación mayoritaria de las personas son elementos fundamentales en aras de construir más y mejor democracia.

Una actitud de participación mayoritaria es sinónimo de un compromiso con el bien común. Saber y conocer quiénes nos gobiernan es también importante. Lo contrario debilita la participación cívica y coloca piedras de tropiezo en medio de la construcción de comunidades basadas en principios éticos, morales, equitativos, justos…

Por otro lado, es mayúscula la responsabilidad que asumirán a partir del 1 de mayo las nuevas autoridades locales, pues deben responder a los electores que les llevaron a esos puestos, y deben hacerlo con probidad y honestidad.

Una preocupación por el mayor bien para todos y, especialmente, la promoción de personas en estado de vulnerabilidad se vuelve prioritaria en sus tareas.

Debemos quitarnos de la mente que la democracia es cada vez que vamos a las urnas; la democracia la construimos cada día y la participación en la solución de problemáticas nos compete a todos para construir una mejor sociedad.

Pero, si no hay preocupación por ir a votar, podríamos adentrarnos en una actitud de que tampoco nos importa lo que ocurre en el país, o en este caso, en nuestro cantón.

Nuestra madurez democrática debe llevarnos entonces a una participación activa y decidida en nuestras comunidades, a preocuparnos por los acontecimientos que se dan en los concejos municipales, a informarnos de las decisiones que se toman en las municipalidades.

Por otro lado, con preocupación vemos cómo a dos años de las elecciones nacionales ya se hacen cálculos políticos para buscar “triunfos electorales” o recuperar el terreno perdido que para algunas agrupaciones políticas pudo significar la elección municipal.

No podemos estar en constante y permanente campaña electoral. La preocupación por un país mejor supone que vencedores y vencidos tengan el bien común en el centro de las prioridades y no la siguiente disputa política.

Sí debería ocupar a las agrupaciones políticas y a todos en general la recuperación de la fiesta democrática en el sentido de que la mayoría de personas participe en las votaciones. ¡Siempre es hora para poner a Costa Rica de primero!

Fermento 310. Martes 5 de marzo, 2024